martes, 2 de septiembre de 2008

El Obstetra Autentico


obstetricia
del latín obstare «estar a la espera»


Una máxima clásica de la Obstetricia es "La obstetricia es el arte de saber esperar", hoy en día por circunstancias sociales y económicas, esto es muy raro.

Los médicos, son especialistas fundamentales para la sociedad, ya que cuando la vida o la salud de una persona esta comprometida son ellos los que pueden solucionar la situación. Desgraciadamente no se puede tener todo, una gran profundidad concentrada de conocimientos (especialización) no suele ir unida a un visión amplia de la realidad.

Desgraciadamente en esta loca sociedad, se pretende que los médicos intervengan fuera de su ámbito y asuman responsabilidades que no les corresponden, aumentando sobre ellos la presión de tener, en ocasiones, la vida de una persona en sus manos.

Y el parto es un buen ejemplo: un proceso fisiológico, natural, susceptible de riesgos (como cualquier cosa en la vida), es convertido en un proceso patológico y la parturienta en una enferma (mejor no cito al bebé).

En vez de hacer que cada cual ejerza su responsabilidad, a los médicos se les achaca la responsabilidad final del proceso, grave error que perjudica a todos, porque el miedo es el trasfondo que subyace detrás de esto. Y el miedo lo complica todo, complica el parto en un momento crucial para la vida de la madre y su hijo y las consecuencias para su vida afectiva, su crianza, su relación futura y el desarrollo psicologico, emocional, y fisico del bebe son aspectos que un obstetra rarisima vez toma en consideración (no entienden de estas cosas)

Lo grave, es que muchos médicos se han creído que la responsabilidad es suya, y no aceptan que cada cual quiera ejercer la propia.

El otro día me hablaban de un obstetra en casi la edad de jubilación. Este venerable y sabio señor en toda su vida profesional había tenido que efectuar una cesárea en contadas ocasiones (2 según la leyenda hospitalaria). Ante un parto podálico, o de nalgas siempre intenta la vía vaginal para escándalo de algunos compañeros. (Ahora en el Servet gracias a ciertos obstetras se busca cada vez más huir de las cesáreas).
Ahora bien, cuando hubo cesárea la urgencia era inmediata, aunque siempre con éxito. Esto indica tres cosas; una que siempre se puede intentar la vía vaginal respetando el proceso; dos que esto es lo mejor para la madre y el bebé; y tres que la mayoría de los obstetras no se arriesgan, no porque sea lo mejor para madre y bebe; si no por el miedo a no ser capaces de resolver una situación de urgencia, que es para lo que están preparados (se supone). Pero como la TODA la responsabilidad se les hecha a ellos, pues que van a hacer..., evitar llegar a ese punto. El problema es que no saben las implicaciones que tiene medicalizar un parto de forma rutinaria e innecesaria.

El medico debe intervenir ante un proceso patológico, nunca ante un proceso natural, a no ser que este finalmente devenga en una situación anómala de riesgo. Ahí debería empezar la responsabilidad del obstetra, nunca antes.

Hay obstetras formados antes (ya quedan pocos) de que su formación y experiencia pudiera estar contaminada por arquetipos machistas y violencia contra la mujer (colocarla en posición de sumisión, inmovilizarla, tratarla como un objeto pasivo, mutilarla por rutina...) y realmente se preocupaban por la mujer y por el bebé. Posteriormente todos los obstetras que han obtenido una formación condicionada por estos aspectos, han podido seguir varios caminos posibles:
  • Creérselo todo sin cuestionarse nada, sin sentido critico. Actúan de forma automática y cuando se critican sus métodos se ponen a la defensiva y se justifican usando el miedo como arma e instrumento de control e imposición. Desconfían de los estudios científicos que contradicen sus creencias, porque en parte no los siguen, y aunque los siguieran no se lo creerían hasta que pudieran constatarlo ellos mismos, pero esto nunca sucede porque no les interesa y no tienen capacidad de autocritica. Están abocados a desaparecer o cambiar, aunque mientras lo hacen, su posición defensiva hace mucho daño a muchas mujeres.
  • Seguir su instinto o la lógica y hacerse preguntas: Cuando esto sucede el obstetra aprende, progresa , comprende y evoluciona, no es uno más, sino un obstetra preocupado realmente por el parto la mujer y relativiza sus posiciones, capta la importancia de respetar, cuando menos, el proceso fisiológico natural, y el ambiente adecuado para el parto. Saben que medicalizar por rutina condiciona el proceso y conduce a una cascada de intervencionismo, por lo que cuando llega una mujer con el deseo de tener un parto natural hace lo posible por respetar el proceso. Aumentan por momentos en España (en otros países hace más de 15 años que se dio esta evolución), cada vez tenemos más obstetras que comprenden lo esencial del respeto al proceso. En ocasiones son despreciados y acosados por sus propios compañeros en un ejercicio de violencia similar al que estos últimos ejercen con los partos.
  • Aquellos que siendo de este grupo anterior, por su posición o por su forma de ser van transformando las cosas poco a poco y con gran inteligencia, sin enfrentamientos directos. Suelen ser cargos de responsabilidad y optan pos soluciones equilibradas valorando el contexto, no avanzan lo que podrían, pero poco a poco van consiguiendo progresos
Particularmente para mi el obstetra autentico es el segundo caso, el tercero es un político, y el primero una persona llena de sufrimiento. No obstante todos son útiles para evolucionar hacia un parto respetado. Los primeros se pondrán en evidencia y cometerán atrocidades tales que harán evolucionar la idea de parto respetado, lamentablemente marcarán el futuro de muchos niños, que nacerán con violencia. Los segundos, los idealistas tiran del carro y son el principal motor de cambio, pero sufren las consecuencias de sus acciones en el plano personal. El tercero un poco de todo, ralentizan el cambio para contentar a los primeros, pero lo promueven a un ritmo lento. Corren el riesgo de descontentar a todos.

El obstetra autentico no tiene que ser como una matrona, no tiene por que hacer un apoyo emocional y dar cuidados ánimos, etc, aunque si lo hace genial (siempre que eso no implique no respetar las responsabilidades de los demás). Es una persona equilibrada, relajada, con la capacidad de no intervenir sin necesidad y de discriminar cuando la intervención es realmente necesaria. Lo que si respeta al máximo es el proceso fisiológico y lucha porque este llegue a su fin de forma progresiva y natural. Sus decisiones de intervención no están basadas en protocolos, tiempos limites, o disponibilidades de recursos secundarios, y mucho menos por su interés particular; porque tiene conocimientos y cualidades suficientes para valorar los signos de cuando un parto puede permitirse progresar adecuadamente sin irse por el camino fácil (cortar, rajar, forzar, controlar, someter).

Existe un grave error en la sociedad y es pensar que los médicos son incuestionables y tienes que dejarte hacer por ellos. El error, la falacia de esta afirmación consiste en algo muy simple ¿en que medico concreto? Uno haría algo y otro todo lo contrario. Un razonamiento generalista siempre es falaz.

El Obstetra autentico tiene poder sobre la madre, el bebe, y el proceso, pero su grandeza no viene de intervenir, sino de la capacidad de no intervenir sin necesidad y de respetar, cuando lo fácil seria controlar.