viernes, 19 de septiembre de 2008

Nosotros, los depredadores de la cria humana

El Articulo de Laura Gutman que comentaba ayer en el post anterior "Bebes, crianza, sociedad y violencia". Me ha llegado desde el grupo correo de Centro Aldama, enviado por Menchu, lo reproduzco aqui porque me parece interesante.

Puede ser una buena reflexión sobre como se trata a los bebes en la sociedad y porque tenemos comportamientos tan alejados de lo que seria imprescindible para un bebé.

A los lectores -especialmente lectoras- de este blog, no les parecerá extraño, porque su instinto les ha llevado por el buen camino, y porque sufren presiones por parte de otras personas que normalmente son madres que no "han podido" dar el pecho o han tenido un parto traumático no han contado con la información y apoyo suficientes y adecuados para sobreponerse adecuadamente, o hijos que no han sufrido las consecuencias.

Presiones para no dar el pecho, para infundirles temor sobre el peso del bebe, sobre su salud, sobre que se acostumbren a los brazos.. en cierto sentido no solo depredadores de la cría humana, sino también de sus progenitores.

Laura Gutman

Aquí esta el texto:

Nosotros, los depredadores de la cría humana

Las lobas, las perras, las gatas, las vacas, las focas, las elefantas, las leonas, las gorilas, las ovejas, las ballenas, las yeguas, las monas, las jirafas, las zorras y las humanas tenemos algo en común: el instinto de proteger nuestra cría.

Sin embargo somos especialmente sensibles si algo se interpone entre nosotras y nuestros cachorros después del parto: por ejemplo, si alguien toca a uno de ellos impregnándolos de un olor ajeno, perdemos el olfato que los hace absolutamente reconocibles como propios. Si permanecen alejados del cuerpo materno, vamos perdiendo la urgente necesidad de cobijarlos.

Cada especie de mamíferos tiene un tiempo diferente de evolución hacia la autonomía. En reglas generales, podemos hablar de autonomía cuando la criatura está en condiciones de procurarse alimento por sus propios medios y cuando puede sobrevivir prodigándose cuidados a sí mismo sin depender de la madre. En muchos casos va a necesitar de la manada como ámbito de vida, y es la manada que va a funcionar también como protectora contra los depredadores de otras especies o de la propia.

Entre los humanos del mundo “civilizado”, pasa algo raro: Las hembras humanas no desarrollamos nuestro instinto materno de cuidado y protección, porque una vez producido el parto, tenemos prohibido oler a nuestros hijos, que son rápidamente bañados, cepillados y perfumados antes de que nos los devuelvan a nuestros brazos. Perdemos un sutil eslabón del apego con nuestros cachorros. Luego raramente estaremos bien acompañadas para que afloren nuestros instintos más arcaicos, difícilmente lograremos amamantarlos, -cosa que todas las demás mamíferas logran siempre y cuando no hayan parido en cautiverio-, muy pocas veces permaneceremos desnudas para reconocernos, y seguiremos reglas fijas ya sean filosóficas, culturales, religiosas o morales que terminarán por enterrar todo vestigio de humanidad. Si es que a esta altura podemos llamarla como tal.

El niño sobrevivirá. Cumplirá un año, dos, o tres. Seguiremos nuestras reglas en lugar de seguir nuestros instintos. Estimularemos a los niños para que se conviertan velozmente en personas autónomas. Los abandonaremos muchas horas por día. Los castigaremos. Nos enfadaremos. Visitaremos especialistas para quejarnos sobre cómo nos han defraudado estos niños que no son tan buenos como esperábamos.

A esa altura sentimos que estos niños no nos pertenecen. Esperamos que se arreglen solos, que duerman solos, que coman solos, que jueguen solos, que controlen sus esfínteres, que crezcan solos y que no molesten. Hemos dejado de “oler” eso que les sucede. No hemos aprendido el idioma de los bebés, no sabemos interpretar ni traducir lo que les pasa. Cuando estamos ausentes, o incluso cuando estamos cerca -con tal de estar tranquilos- los dejamos completamente expuestos. Entonces puede aparecer el más feroz de los lobos feroces. Ya que en realidad somos nosotros, sus más temibles depredadores.

Laura Gutman

Personalmete
opino que quien no entienda que lo que dice Laura, es que esta tan sometido a la sociedad y sus normas, que es un depredador humano. Y estos ejercen violencia contra sus bebés, sus parejas, otras madres, otros niños, otras personas, ... quizá de una manera no consciente pero no por ello deja de ser violencia. Esta violencia tiene grados de intensidad y de consciencia y sus máximas expresiones son las muertes por violencia que se producen casi a diario en nuestro país, hacia mujeres, hacia bebés, abandonos, sometimientos. Pero las máximas expresiones no son las únicas, y ciertas violencias sutiles tienen efectos devastadores que pueden convertir a un bebé solitario y un adulto abusador o maltratador.

Por cierto, os habéis fijado en el último párrafo, cuantas cosas pretendemos que hagan solos. ¿ Os extraña entonces el articulo "1 de cada 4 niños Españoles se siente solo" que cito en el post anterior sobre Bebes, crianza, sociedad y Violencia?

Estoy convencido de que cambiando la forma de nacer y la forma de criar estos problemas irían aminorandose en gran medida.


Para aclarar el concepto de violencia, cuento con unos apuntes que, una mamá consciente, Olga, tomó en un seminario de Laura Gutman. Lo publicaré próximamente.

2 comentarios:

verticeva dijo...

Hola chic@s,
que razon teneis sobre el concepto de violencia.
Creo que la peor violencia que vivimos a diario es aquella tan sutil, que deja una huella en nuestro subsconciente, y que poco a poco va desgastando nuestra conciencia.
Esta violencia silenciosa, muchas veces acompañada de buena intencion, es la que hace que tengamos a veces comportamientos tan alejados de los que serian deseables en el ser humano.
besos,
Eva

Amanda dijo...

Todo esto lo explica genial Laura Gutman en su tercer libro "Crianza. Violencias invisibles y adicciones"
Y es cierto, Eva, esa violencia silenciosa, sutil, socialmente aceptada... invisible, es muy peligrosa porque no se detecta como violencia, entonces no se actúa.
Gracias a Laura Gutman por hablar de todo ello y gracias a toda la gente de este blog por hacer de este espacio una guía básica de consulta indispensable.
besos