domingo, 5 de octubre de 2008

El papá en el parto





Tradicionalmente han sido las mujeres que ya han sido mamás y las embarazadas, las que hablan del embarazo y parto, y parece lógico ya que son ellas y sus bebés los protagonistas de ambos acontecimientos. Pero, ¿qué papel juega el papá?


Parece que está de moda que el papá acompañe a la mamá durante el embarazo y el parto, incluso acompañando a la embarazada al paritorio, para ver el nacimiento de su hijo.

Respecto del acompañamiento durante el embarazo nada que opinar por mi parte. Pero del acompañamiento al parto, eso ya es otra cosa.


Y visto así, sin más, parece de lo más normal. Hoy es lo que se lleva y parece obligado, casi, casi, el raro es el que no quiere acompañar a la parturienta al paritorio.


Claro que cuando se pregunta a los interesados qué les parece, hay una mayoría que tienen un sentimiento encontrado. Por un lado, entienden que será emocionante ver el nacimiento, pero por otro, no les apetece nada pasar por dicho trance.


A mí me dejaba perpleja oírselo a mi marido. Yo que estaba emocionada viendo videos de partos, recordando los partos de animales que había presenciado, etc... sencillamente no entendía que no estuviera saltando de alegría por la oportunidad que la vida le brindaba.


Hoy he comprendido que esa reticencia no es otra cosa que su instinto.


Para entenderlo ha sido necesario leer a Michel Odent, en concreto su libro “el Bebé es un Mamífero”.


En el libro se describe lo que debía ser el desarrollo natural e instintivo de un parto humano. Se describe a la perfección cómo actuaría una mujer sin otro condicionante que su instinto, pero la mayor sorpresa del libro es descubrir el papel del hombre durante ese momento.


Y parece que la naturaleza a los hombres los prefiere emplear como elementos protectores y no tiene prevista su intervención en el parto. Hombres y mujeres, si confiáramos cien por cien en nuestro instinto, responderíamos como mamíferos que somos. Aunque hemos demostrado que nos resulta muy fácil ignorar nuestro instinto y atender ciegamente a lo que culturalmente hemos aprendido. Y aunque pudiera pensarse que ambos planteamientos deberían ir juntos, nos encontramos que el planteamiento cultural del parto lo aleja sin remedio del natural, al menos desde que los partos pasaron a ser cosa de hombres. Pero ese es otro tema...


Siguiendo con el papel del hombre como protector de la parturienta. El hombre debía proporcionarle intimidad y seguridad para que ella, sola y en el lugar elegido, se dejara llevar por sus contracciones y acabara pariendo a su bebé sin ningún temor. El hombre no intervenía, ni le daba ánimos, ni nada de nada. Estaba fuera de la vista de ella guardando el lugar, interponiéndose entre la mujer y los peligros del exterior. Sin más, pero tanto.


Ahora pienso en nuestra experiencia, las iniciales reticencias de mi marido a estar presente en el parto. Y lo puedo entender. Él debía ocuparse de velar por mi seguridad y la de nuestra pequeña.


Sin embargo, la situación que teníamos delante, encarando un parto hospitalario que queríamos lo más natural y respetado posible, le hizo decidirse a entrar.


Sin duda fue nuestro protector. Y hoy sé que su papel no fue distinto del que la naturaleza le tenía reservado. La diferencia es que los potenciales peligros no estaban en el exterior, sino a mi lado, dentro del paritorio y él tuvo que estar allí para defendernos. Y lo hizo.



2 comentarios:

Lorién dijo...

Magnifico libro, y me encanta el articulo Oko. Gracias. Aunque es posible que en esta sociedad el papel del hombre sea un poco más complejo y algunas madres si que les sirva la compañia de su pareja, mas alla de su papel protector.

Claro que hay que estar informado, de hecho yo no habria actuado igual en el parto de Lorién, a pesar de que cualquiera diria "que bien que suerte un padre así en el parto".

Ahora se que hablar y dirigirse a una mujer que esta de parto (aunque sea para "animarla"), no le conviene porque le puede "sacar" de su "viaje interior" y bloquear el parto.

Estaria bien que lo entendieran en los hospitales.

Gracias de nuevo por el articulo, espero ansioso otro (pero lo primero la peque, eh)

oko dijo...

Lorién,

tal y como está la cosa, sólo el hecho de que la mujer pueda emprender el viaje al planeta parto ya es un lujo.

Sabiendo cómo nos las gastamos las mujeres en ese momento, estoy segura que no tu voz no la trajo de regreso a este mundo. Si no, te lo habría hecho saber, estoy segura.