martes, 19 de junio de 2012

Diario de AC. Premio a la madre del año

Sí, sí, que me lo van a dar, vaya. Seguro.

Vamos, soy una super mamá. Pongamos por caso que el martes hago patatas para el menú del peque. El miércoles, aunque me quede alguna del martes, hago una nueva. Faltaría más. Para mi niño todo recién hecho. Pero, ojo, que si el jueves me quedo más de lo debido en el parque con ellos y llego a casa y no hay tiempo para preparar nada recién hecho, ¿Sabéis esa patata del martes que no valía para miércoles? ¿Esa? Pues oye, lo que no mata engorda.

Pero eso sí, soy muy limpia. Oye, que los niños tienen que estar aseados. Ya os he dicho que el mío se mancha un poquito...


... que ya me gustaría hasta poderle hacer una foto de esos momentos de gloria rebozada en papilla de frutas pero es que no tengo un dedo limpio con el que apretar la cámara.

Volvamos al lío. Que sí que soy la madre del año, relimpia. ¿Que se mancha el babero? Pues otro limpio, a la siguiente comida, que no estamos para tirar. Eso sí. De repente ves en tu tendedero cinco baberos junticos y dices "que moooonos". Y te acuerdas de dos más que has echado a lavar, y no encuentras otro limpio por ningún lado. Y te das cuenta de que tienes siete baberos. SIETEEEE! Y, entonces, coges el de la comida. Calculas que tiene una capa de un centímetro de judía verde con patata y algo de pollo. La capa es casi casi uniforme. Vamos, el engrudo de hormigón y esta papilla no los diferencias más que por el color. Y piensas... Qué más dá!! Si la monocapa esta hará de aislante de la humedad de la comida de hoy! Y oye, se lo pones. Mientras visionas cómo te hacen entrega del "Madre del año 2012!"...