sábado, 16 de junio de 2012

Diario de AC. Atina marido

... que la noche es corta.

Pues eso. Que no hay día que acierte. Desde que come, pues unos días come más y otros menos. Un día come como dos cucharadas. En la comida siguiente hago para dos cucharadas para la comida y dos cucharadas para la cena y ese come como si no hubiera mañana, acaba con lo de hoy y lo de mañana, y tengo que ponerme a preparar más corriendo o... a improvisar.

¿Que hago como para alimentar a un ejercito? No falla. Ese día no quiere más que chupetear un poco la cuchara y vale.

Ha habido días que ha hecho sólo tomas de teta y un poquitín de comida. Y otros que no sé si ha tomado algo más que la teta de la noche y un par de chupetones durante el día.

El agua también es un tema entretenido. Hay veces que se pega unos tragos de agua tremendos. Además, a veces interrumpe la comida, bebe un montón de agua y continúa. He probado a hacerle las comidas más líquidas pero no, le gustan espesas.

Así que, lo que suelo hacer es presentarle el cuenco con la comida y el vaso de agua y él va eligiendo. Y luego llegamos a los momentos cómicos. Esos que como no sabes si tiene hambre, sed o ganas de teta, estás en la cocina con el vaso de agua en una, la papilla en otra y, como sigue protestando, te levantas la camiseta e incluyes la tercera opción en el menú. Oye, cada uno se complica la vida como quiere.