viernes, 8 de junio de 2012

Diario de AC. Los cereales

Ya os comentaba en la entrada anterior que había pasado por un par de rachas de agobios por que no comiera o por no tener algo que poder ofrecerle si en algún momento yo tenía que ausentarme. Y opté por probar con los cereales del supermercado.


Lo que sé sobre los cereales es que suele ser uno de los primeros de los alimentos que nos recomiendan introducir en la consulta del pediatra. Sin embargo, los cereales como tal no son aptos para los bebés de menos de un año (Aquí viene la explicación).

Los cereales que consumen nuestros hijos "de farmacia" o "de supermercado" son cereales que han sido dextrinados e hidrolizados. Aquí explican cómo hacer tú misma una papilla de cereales casera en casa pero no sé si es suficiente para que los cereales sean digestivos.

El caso es que, el empezar con los cereales es cultural. Además, como venimos de una cultura de biberón es francamente sencillo añadir un cacito de cereales y pensar que estás empezando con la alimentación. Así que, ¿Por qué no dejar los cereales para después del año?

Luego tenemos el frente abierto del gluten. Hasta ahora se pensaba que bastaba con retrasar lo máximo posible la introducción del gluten para evitar intolerancias. Ahora sabemos que uno de los factores fundamentales es la lactancia materna.

Hasta ahora se empezaba con los cereales con gluten entre el mes 6 y 8 y, posteriormente, se empieza a ir añadiendo poco a poco cereales con gluten entre el mes 8 y 10.

Ahora sabemos que, es preferible, si va a terminar la lactancia materna, adelantar la introducción del gluten para que esta se produzca mientras el bebé tome el pecho.

Entonces, ¿Corremos algún riesgo si retrasamos los cereales para después del año y resulta que nuestro bebé se desteta antes o necesitamos hacerlo antes?

Por cierto, el día que llegué con los cereales, se los dí a probar. No los preparé con leche, lo hice con zumo ecológico de manzana. Le encantaron y, desde entonces, acepta probar tooodo tipo de alimentos. Son realmente sencillos de preparar y cómodos incluso para tener una comida "de emergencia". Pero, siempre tengo un pero, no me gusta. No me gusta darle un producto preparado químicamente. No me gusta correr antes que andar.