miércoles, 26 de octubre de 2011

La teta y el apego

Cuando la maternidad me hizo aterrizar en esto de la lactancia siempre aparecía como argumento a favor de la lactancia materna EL APEGO.

No entendía mucho este argumento y veía como madres que ofrecían lactancia artificial se ofendían profundamente creyendo que la interpretación de esta frase es que el biberón supone la falta de apego de la madre.



Bien, dejando muy claro que el apego de una madre a su bebé NO DEPENDE del método de alimentación (de hecho tengo experiencias muy cercanas que así me lo demuestran) os explicaré mi experiencia que hace que sí apoye la tesis de que la lactancia materna FAVORECE el apego.

Al mes de nacer mi hijo un miembro muy cercano y querido de mi famila falleció. Acompañé todo lo que pude a mi familia pero no acudí al funeral, sólo permanecí en el tanatorio el poco tiempo que me quedaba entre toma y toma. Y, como casi todas las tomas las tenía que hacer tumbada (era un bebé muy pequeño y darle sentada era difícil y aparatoso) permanecí mucho tiempo en un domicilio que funcionó como "sede central". Todo el mundo entendió la situación y me aconsejaban que no me preocupara y que donde mejor estaba el bebé era lejos de ese entorno y yo, con él.

Esta situación, lamentablemente, se dió igual para una amiga. Pero esta vez las circunstancias eran otras. Su bebé no tenía un mes pero no era un familiar muy cercano sino la reciente novia de un amigo de su pareja. Pero ella daba biberón.

Ella no tuvo problema en, en el momento que les avisaron, ya que podía acudir al tanatorio sin el bebé. Cuando decía que quería irse a casa, le decían que no se preocupara que la abuela se ocuparía de darle el biberón. Permaneció acompañando al amigo de su pareja durante casi dos días y separada de su bebé el mismo tiempo.

Igualmente, cuando llegaba el fin de semana y los amigos querían arropar al amigo con cenas y salidas, contaban igualmente con mi amiga. "Total, lo dejas con tu madre y, encima, tú te diviertes un poco". Con lo cual, entró en un círculo en el que el argumento de "me quiero quedar en casa con mi bebé" no era respetado.

Evidentemente nuestros amigos necesitan nuestro apoyo y nuestra compañía pero no sé cómo valorarlo frente a la necesidad de un bebé recién nacido de estar en contacto con su madre, de olerla, sentirla, de estar en su entorno.

Al creer que las necesidades "vitales" como comer y dormir están cubiertas nos encontramos un entorno que no tiene por qué apoyar nuestro permanente apego. Sin embargo, los estudios sí valoran la necesidad del contacto íntimo entre el cuidador primario (generalmente la madre) y el bebé los primeros meses de vida (se estima que casi hasta los 9 meses). Y, lo que es más, valoran esa necesidad por encima de la alimentación.

Naturalmente, todo esto tiene arreglo aunque se dé el biberón diciendo "no puedo ir, lo siento, no me separo de mi bebé".

Pero de ahí, la palabra "favorece". La lactancia materna favorece que las madres seamos conscientes de la dependencia de nuestros bebés de nosotras mismas. Y veamos como pasan de una dependencia absoluta a ir ganando autonomía día a día, de forma progresiva y respetando el ritmo del bebé.

La lactancia materna favorece que nuestro entorno entienda que no podemos separarnos del bebé ya que sómos las únicas que podemos dar teta. Claro que, idealmente, el entorno debería entender esto al margen de la forma de alimentación.

En estos momentos no creo que buscar apego pueda hacer inclinar la balanza entre dar o no lactancia materna a una madre. Creo que esa decisión es mucho más compleja e íntima que ese argumento. Pero, sí es cierto, que tiene implicaciones en este ámbito.