jueves, 31 de julio de 2008

Apoyo a la Lactancia: Carta a la consejeria de Sanidad.

La carta que podéis leer a continuación a sido enviada por el grupo de lactancia materna organizado en el Centro de atención primaria del Arrabal, podéis ver un articulo sobre este grupo en este mismo blog.

Estas madres han conseguido una cita con María José Amorín, del Dpto. de Salud y Mujer de la DGA. En esta cita se tratara de conseguir un compromiso inicial por parte de la Consejeria de Salud con la finalidad de extender la iniciativa, que de forma espontanea surgió en el centro del Arrabal, gracias a la matrona Mª Angeles Checa, y que me consta que es algo buscado por más matronas en otros centros de salud, que en la actualidad no disponen de espacio y apoyo institucional suficiente para organizarlo.

Hemos sido invitados también a esta cita, por este grupo de Madres, con la finalidad de apoyar esta iniciativa desde este blog. Esperamos que los responsables sanitarios reaccionen a esta justa demanda que a tantas lactancias, y crianzas, mamás y bebés puede ayudar.

Esta cita llega en una fecha simbolica, el inicio de la semana mundial de la lactancia materna, asi que los augurios son muy buenos.

Carta:

Nos dirigimos a usted para manifestar nuestro más profundo agradecimiento a la labor de apoyo a la lactancia materna que se está realizando por el conjunto del personal de pediatría y matronaje del centro de atención primaria Arrabal.

Hoy en día, nadie cuestiona la importancia que tiene la lactancia materna por ser el alimento natural, ideal en composición y en cantidad, pues se administra a demanda, ayuda a establecer el vínculo madre e hijo y permite a la madre recuperarse mas rápidamente del parto, entre otros beneficios.

Todo esto es sabido y compartido por la mayoría del personal sanitario, sin embargo conseguir amamantar hasta los seis meses o más, es complicado por diferentes causas; falta de información, incorporación al trabajo, grietas, mastitis, etc.

Nosotras hemos conseguido dar exclusivamente pecho hasta los seis meses, tal y como recomienda la Organización Mundial de la Salud. Hemos superado retenciones y mastitis, hemos suprimido los biberones e incluso chupetes y eliminado las pezoneras, hemos curado grietas enormes y superado colitis, y logrado, incluso, amamantar con pezones planos e invertidos.

Y todo esto de una manera increíblemente sencilla, reuniéndonos una vez a la semana con personal especializado que cree en la lactancia materna –en nuestro caso– la matrona Mª Ángeles Checa y la enfermera Nuria Ramos.

En estos grupos aprendemos cómo criar a nuestros hijos y superar las pequeñas dificultades que surgen en el día a día.

Nuestra experiencia es tan positiva que nos gustaría que el resto de madres de la Comunidad Autónoma de Aragón pudieran disfrutar de estos grupos. Igual que un día se decidió que eran importantes las clases de preparación al parto y se incluyeron dentro del protocolo de atención durante el embarazo, creemos que estos grupos de lactancia materna se deberían incluir como parte de la atención posparto.

Creemos que la formación de grupos de lactancia es fácil de llevar a la práctica, sólo hace falta un espacio para albergar reuniones y un compromiso firme por parte de la matrón/a, enfermera/o y/o pediatra, a acompañar a las madres con sus hijos un día a la semana una hora y media.

Es ventajosa económicamente, puesto que no hace falta ninguna dotación extra presupuestaria (aunque a las personas comprometidas no estaría de más reconocerles su trabajo).

De esta manera posibles dudas referentes tanto al bebé como al estado de la madre se pueden resolver sin tener que engrosar las consultas de pediatría o del médico de cabecera.

Permite establecer la lactancia, resolviendo las dudas que se planteen y superar pequeños problemas colaterales como grietas, mastitis, falta de sueño, salida de los primeros dientes y por tanto, primeros mordiscos, ... y continuar amamantando a los pequeños.

Se favorece la alimentación exclusiva con leche materna hasta los seis meses, incluso después de la incorporación laboral de las madres.

Y por qué no, sirve para establecer redes personales entre madres en situaciones similares, permitiendo evitar y/o superar las temidas depresiones posparto.

Por todo ello le invitamos a que participe en una reunión y vea por sí mismo todo lo que se consigue en estos grupos.

Le saluda atentamente,


EL GRUPO DE LACTANCIA MATERNA DEL CENTRO DE ATENCIÓN PRIMARIA ARRABAL.

viernes, 25 de julio de 2008

El parto de Diego hijo de Susana y Juan Diego

Hola, mi nombre es Susana y el de mi pareja Juan Diego, me gustaría contaros cómo vivimos el nacimiento de nuestro hijo Diego, que vino al mundo el día cinco de junio de este año 2008 a las 16:43 en Hospital Miguel Servet.

Lo primero de todo mostrar mi agradecimiento, no tengo palabras suficientes para agradecer al universo la oportunidad de ser madre, lo más grande que me haya podido ocurrir jamás.

Agradecer a todas personas que se han cruzado en mi camino y han hecho posible que el nacimiento de Diego fuera algo tan especial, personal e intimo, incluso agradecer a aquellas personas que han puesto de alguna manera obstáculos pues ha servido para fortalecer y reafirmar mi postura y que los hechos se hayan desencadenado tal y como han transcurrido.

Por último agradecer la inestimable ayuda, apoyo y cariño de mi pareja que como siempre permaneció a mi lado dispuesto a todo lo que necesitara.

Así pues comienzo mi relato, el día cinco de junio me desperté de madrugada con los típicos ardores que últimamente arrastraba, al ir al baño expulsé el tapón mucoso y me dije, esto marcha. Empecé con el trabajo de dilatación en la habitación de Diego para incentivarme, utilizaba la pelota de gimnasia para realizar ejercicios pélvicos, me ayudaba agarrándome a los barrotes de la cuna de Diego para superar las contracciones, controlando lo que nos habían indicado en las clases de preparación al parto, frecuencia, intensidad y duración todo ello con el control de la respiración y con mucha concentración, utilizaba la música que previamente había escuchado y compartido con Diego durante el embarazo para animarme.

A las 7:15 mi pareja se levantó para ir a trabajar, creí conveniente avisarle de la situación, él no quería marchar pero yo cabezona insistí que había para rato y que ya lo avisaría.

A las 10:15, visita inesperada de mi madre, la verdad es que a pesar de nuestra maravillosa relación, mi deseo era pasar estos momentos en soledad ya que no quería que su preocupación y miedo por mí me pudieran afectar en modo alguno, así que superé una contracción en el baño, atendí sus comentarios de cómo iba a realizar la sabanita y antes de que finalizaran los siete minutos que precedían a la siguiente contracción “la mandé a escaparrar”.

Mi pareja cuya prudencia me supera con creces vino al poco de marchar mi madre y estuvo ayudándome durante toda la mañana controlando los tiempos entre contracciones, secándome el pelo tras la ducha, dándome interminables masajes en la zona lumbar. Hasta que a las 12:30 decidí pasarme al Centro de Salud a que me revisará mi matrona Magdalena Ibarra para ver si ya tenía que marchar para el hospital y vaya si me mandó al hospital, cuando llegué iba con ocho centímetros de dilatación.

Llegamos al hospital Miguel Servet sobre la 13:30. No ingresé en planta me llevaron directamente a zona de paritorios. Me atendieron dos matronas, Belén Sabater y Marta, dos grandes profesionales que además de realizar su trabajo de modo magistral, personalmente me dieron un trato exquisito.

Desde un primer momento me acompañaron en este hermoso viaje del nacimiento de Diego. Era portadora de estreptococo y me tuvieron que poner un gotero de antibiótico nada más llegar para evitar el riesgo de transmitírselo al bebé a través del canal del parto.

Mi espacio estaba limitado por el gotero, pero ellas facilitaron el que yo tuviera un radio de movimiento colocando el gotero de manera que me podía agachar en cuclillas (y ellas agachadas conmigo controlando que todo fuera bien), sentarme en la silla, apoyarme en la cama y hacer ochos con la pelvis, y en la expulsión, en la cama empujando de un lado, empujando del otro, todos aquellos movimientos que me pidiera el cuerpo, y ellas ayudándome en todo momento. Respetaban todos cambios de posición. Me sentí persona, no un número de la seguridad social, sentí que había una conexión, que podía entregarme y confiar en ellas.

Yo les había entregado mi plan de parto, pero todo esto lo realizaron incluso antes de leerlo, cuando vi que lo leía una de ellas dije que no era necesario, pensé que todo estaba transcurriendo como yo deseaba, sin embargo amablemente me dijo que lo iba a leer puesto que lo había llevado. También me preguntaron desde un primer momento si quería la epidural y yo les dije que de momento no, no era cuestión de recharzarla sino de escuchar al cuerpo y actuar en consecuencia.

Hubo una complicación, algo no iba bien con la frecuencia cardiaca de Diego y rápidamente nos llevaron al quirófano, me iban a practicar la cesárea pero la ginecóloga Dra. Hernández que realizaba el seguimiento del parto, lo evitó al indicar que antes de ello me realizaran una prueba de PH, la cual salió bien y de nuevo me llevaron a paritorios, donde seguimos realizando el trabajo del parto.

Mi pareja permanecía a mi lado, los nervios por dentro, callado tal y como le indiqué y agarrándome la mano cuando podía, fue muy valiente porque no nos engañemos, parir es lo más hermoso que pueda haber, pero la casquería ahí está, no apta para todos estómagos.

Llevaba dos horas empujando como una jabata, Diego venía de posterior y tenía la cabeza encajada para arriba. Según me indicó Belén la matrona, lo estaba haciendo muy bien, controlaba muy bien el dolor, empujaba con fuerza, paraba a tiempo, mejor imposible pero la posición de Diego dificultaba enormemente la salida por lo natural, de no ser así ya habría parido hacía una hora según me dijo, también me indicó que se me acababa el tiempo, lo más seguro es que tuvieran que realizarme un parto instrumentalizado por lo que me aconsejaba ponerme la epidural. Escuché su consejo e hice caso a la profesional, lo primero era Diego. Una vez que me pusieron la epidural, descansé un poco, empujé unas cuantas veces más cuando me lo indicaban puesto que ya no notaba nada, echando el resto para evitar el parto instrumental pero no pudo ser. Me llevaron a quirófano, había mucho jaleo y mucha gente, yo iba como dopada entre las hormonas segregadas y la epidural, recuerdo el gran foco encima de mi cabeza que me recordaba a Estudio 54.

El Dr. Rodrigo realizó la episiotomía y procedió con la ventosa . Para mí fue visto y no visto, a lo que me di cuenta vi a Diego y como le cortaban el cordón.

Me lo dejaron tener un poquito y yo no hacía más que dedicarle palabras de amor. Después se lo llevaron y me empezaron a coser, al rato me pusieron una sábana verde delante para que no viera, pero yo hacía rato que controlaba todo a través del reflejo del foco de encima, parecía que estuviera viendo una película, no notaba nada. Mi pareja esperaba fuera, durante todo el tiempo lo mantuvieron informado y todos fueron muy amables con él. Cuando todo acabó avisó a nuestros padres y hermanos, a los cuales no habíamos dicho nada para evitarles el rato de nervios y de espera.

Lo peor, el rato de recuperación en la sala, no veía el momento de tener a Diego en mis brazos y de darle el pecho, sabía que el tiempo transcurrido debía de ser mínimo para fomentar la lactancia materna.

Tardaron como dos horas y media hasta que me subieron a planta, justificado, porque iban a tope de trabajo los camilleros, pero a mí se me hizo eterno.

Luego ya con él en brazos, directo al pecho, todo era felicidad. El padre no cabía de gozo y los abuelos y tíos que llegaron casi a la vez que subieron a Diego estaban muy contentos.

Para mí fue como tener dos partos en uno, el natural con la maravillosa sensación de ser partícipe en el nacimiento de Diego, con el dolor de las contracciones, las ganas casi irrefrenables de empujar etc… y otro instrumental con la inclusión de la epidural.

Tanto en uno como en otro disfruté plenamente de todas sensaciones con lo bueno y con lo menos bueno, dejándome llevar según el momento, escuchando a mi cuerpo y al de Diego. Una experiencia inolvidable. Sin duda el mejor día de nuestras vidas, tanto de Juan Diego como mío.

Por último de nuevo agradecer a todos los mencionados, Magdalena Ibarra (por sus clases de preparación al parto y su atención) , Belén, Marta, Dr. Rodrigo, Dra. Hernández y todo el personal incluidos los de planta por su profesionalidad y por el trato personal recibido.

Agradecer también a la matrona Mª Ángeles Checa sus clases de preparación al parto que tanto me han enseñado e incentivado, el nombre le viene al pelo porque es un ángel y a Eva de monitores, matrona del Lozano Blesa . A mis profesores de yoga Gemma Vidal y Juanjo por adaptar las clases para mi embarazo. Y por último a Mariví y Enric Corbera por ayudarme en mi despertar. Gracias a todos. Gracias Diego.

jueves, 24 de julio de 2008

Mi lactancia


Pues mi lactancia cumplirá en septiembre 3 años, los que tiene Noa.


Estando embarazada yo era de las que decía: "Daré teta, si puedo" es decir, no tenía ni idea de lo que era la lactancia materna, sólo había oído que era "muy bueno" y que existían unos grupos que la apoyaban, pero que eran casi sectas porque lo único que te decían si tenías un problema era que te aguantaras y que había que sacrificarse.


Y en esas nació Noa y llegaron las grietas. Menos mal que existen esas "sectas", menos mal que hay mujeres generosas dispuestas a coger el teléfono de su casa a cualquier hora del día para ayudar a una madre a dar el pecho a su hijo. Menos mal que me cogieron el teléfono y mi lactancia se salvó. Gracias a Vía Láctea, gracias Mª Jesús Blázquez por coger ese teléfono, gracias Araceli Orduna por corregirme la postura.


Para mí, amamantar es maravilloso. Me sigue pareciendo increíble que mi propio cuerpo fabrique el alimento de un ser y que no necesite nada más. Sin embargo pienso que amamantar también tiene momentos duros, sobre todo si somos mujeres poco acostumbradas a la dependencia, ya que un bebé es un ser completamente dependiente, y si optas por amamantar, es un ser completamente dependiente de TI. Y eso, en ocasiones puede ser muy duro. Por ejemplo por las noches.


Pienso que la sociedad en general y las mujeres en particular, necesitamos mucha información con respecto a la lactancia materna (al igual que en cuestiones de embarazo y parto), es necesario que aumente la confianza en ella y en nuestros cuerpos.


Y mi lactancia sigue, ahora se ha incorporado el pequeño Enai, llevan 1 mes compartiendo leche, teta, vida y caricias: es mi lactancia en tandem. Me encanta ver cómo Noa acaricia a su hermano mientras maman, y cómo le mete la teta en la boca cuando se le escapa. Es algo precioso.

En fin, ésta es parte de mi lactancia.

domingo, 20 de julio de 2008

"Trece" y ser Autentica

La verdad, dudaba sobre publicar esto o no, pero ya que no he podido contactar con "Trece", lo voy a hacer.

Trece es moderadora en el foro de "Dormir sin llorar". Buscando información sobre planes de parto en Zaragoza me encuentro con que Trece publica "su" plan de parto y lo pone a disposición de de otras mamas. Particularmente opino que eso solo se debe hacer en foros (lugares, no solo foros electrónicos) donde sabes que la gente esta formada y conoce la importancia de redactar un plan de parto expresando SU sentir y SUS preferencias.

Pienso que el hecho de hacer TU plan de parto y no copiar otro (quien me lo diría, acabo de publicar algo sobre eso) lo hace realmente autentico, y que esta autenticidad contribuye a lograr un buen parto.

La cuestión es que el plan de parto de Trece, NO ES SUYO. Lo redacte yo para el parto de nuestro hijo Lorién y mi mujer lo revisaba para decirme lo que le parecía bien o no, el fondo es suyo pero le gusta como me expreso yo. Parece que a Trece también le gustó, y me alegro. Pero de ahí asignarse su autoria va un trecho.

La verdad es que me molestó mucho, lo podéis entender si leéis el post del plan y los comentarios siguientes incluida la respuesta que da a los halagos de otras mujeres.

Además se da la circunstancia de que Trece es moderadora de ese foro, y por lo tanto tiene la capacidad de expulsar a alguien si hace algo éticamente reprobable en el.

Quiero pensar que a Trece le gustó tanto el plan que lo copió literal (como digo NO me parece recomendable, y creo que influye negativamente, pero...) y quizá no sentía que lo pudiera mejorar. Esto es falso, lo que hace al plan de parto un buen plan de parto (el mejor) es que ES PROPIO y expresa el sentir de la pareja o mujer que lo redacta. Trece ha perdido esto. Lo lamento, por que no hay nada mejor que ver que algo que ha salido de tu interior ha influido en los demás hasta el punto de conseguir lo que más anhelabas.

Por favor, si alguien tiene acceso a este u otro plan de parto, la actitud es coger ideas, no copiarlo, y menos LITERALMENTE como hizo Trece.

Espero que Trece consiguiera su parto natural y tuviera la mejor de las vivencias, pero de verdad, si queréis añadir más opciones de exito a vuestro parto, sed Autenticas, sed Autenticos.

martes, 15 de julio de 2008

Miedo al hospital y a los medicos

Hoy voy a ver las cosas desde la otra cara de la moneda. Como en todas las cosas en esta vida, hay que tener cuidado con no pasarse de rosca e irnos de un extremo a otro.

Todos sabemos que hoy por hoy salvo contadas excepciones los hospitales no acaban de implantar el parto respetado y natural, aunque la cosa esta mejorando casi diria yo de forma exponencial (aunque estemos en la fase inicial de crecimiento lento). Es frecuente encontrase con obstetras llenos de miedo a perder un control que nunca debieron tener sobre los partos y que no aceptan que la verdadera grandeza de un obstetra es "saber esperar", actuando solo cuando el proceso natural se desvia de lo deseable, en vez de manipularlo desde el principio.

Todos hemos leido terrorificos casos donde la madre es torturada fisica y emocionalmente por el personal que deberia apoyarla y sostenerla. Pero hemos de darnos cuenta de que estos son los que más trascienden y que en la mayoria de los casos el personal sanitario (matronas, obstetras) son personas sensibles dispuestas a respetar los deseos de la madre (aunque no los compartan).




Es aqui donde surje el contrapunto. Solo llevo un año y medio en este mundo y ya conozco casos de mujeres que como muchos medicos, se ponen a la defensiva, y sacan los dientes ante cualquier comentario referido a medicos y hospitales. No caigamos en el mismo error. Si lo hacemos estaremos realimentado su miedo y entraremos en un ciclo que no beneficia a nadie.

Una madre consciente e informada, también tiene en cuenta esto. Y hará todo lo posible tener una vivencia fantastica de su embarazo y parto. Corrijo, no hara nada, se dejara llevar por su instinto y disfrutará sin más. Por supuesto esto no tiene nada que ver con "dejarse hacer en el hospital".

Los temores solo traen problemas y dificultan el proceso, hacen activar la mente racional y debilitan el vinculo con el lado instintivo y animal que debe guiar el proceso. No debemos permitir que en el hospital entorpezcan esto, pero es mucho más absurdo que sea la propia madre quien "se coma el coco" a si misma.

Soy una persona convencida de que el conocimiento, la información son tan imprescindibles como la confianza y la tranquilidad. La información debe ser tranquilizante pero real. No vale no informarse y dejarse hacer, tampoco vale informarse demasiado para entrar en una lucha contra fantasmas que solo podemos perder.

Asi que mamas y papas también. Informaros, formaros, redactar planes de parto con cabeza y corazon, pedir, agradecer y reclamar cuando sea necesario. Pero desde la confianza y la tranquilidad.

Algunos partos en casa, he observado, se bloquean por los miedos de las madres a ese momento y tienen que acabar en el hospital. Quiza el miedo al hospital y a los medicos, ha hecho que no tengamos en consideración nuestros miedos a un parto en casa, y si nos encontramos en esa situación sin habernos enfrentado a esos miedos nos encontraremos con obstáculos al proceso del parto.

Estoy convencido de que la actitud adecuada y lo que se trasmite con ella, condiciona en gran medida la experiencia final del parto. Lo contrario no deja de ser una forma de violencia contra nosotros mismos.