Ayer alguien comentaba que una presentadora de telvisión embarazada iba a trabajar hasta el final, he encontrado la noticia. Me recordó mucho a mí misma. También pensé lo mismo e hice lo mismo.
Ahora, tras haber sufrido un adelanto de parto de dos semanas y tener un bebé de 2,500 kg. que casi menten en la incubadora ya no pienso como entonces.
No sé por qué razón algunas mujeres pensamos que el embarazo no debe afectar a nuestras vidas laborales. Que hay que seguir al 100% todo el embarazo.
Reconozco que había declaraciones que me escandalizaban "me pediré la baja dos meses antes y prepararé la habitación del niño". Pues no. La baja es una cosa muy seria y no son unas vacaciones a demanda.
Pero tampoco es cuestión de pensar que tenemos que estar igual que antes de quedarnos embarazadas. El embarazo es un esfuerzo físico muy grande. No en vano se trata de convertir un par de células en un ser humano de alrededor de 3 kilos. Con un sistema nervioso, vascular, gástrico, ...
No es lógico pensar que estamos "enfermas" por no rendir como antes. Estamos realizando un trabajo que nadie más puede hacer (dar el sustento necesario al feto para que se desarrolle), que afectará a nuestro hijo el resto de su vida (un parto prematuro, un elevado nivel de estrés, ... puede dejar marcas para siempre).
Por eso abogo por una mayor condescendencia con las limitaciones del cuerpo femenino durante la gestación.
Es cierto que aún vivimos en una sociedad machista en la que ciertos responsables que ven a una embarazada como una lacra, como una enferma, como una pieza defectuosa.
Y, el problema no es sólo de ellos, si no de todas las que se ven a ver afectadas por sus decisiones (ninguna mujer en edad fértil en cargos de responsabilidad, preferencia por la contratación masculina,...). Pero eso no se combate negando nuestro embarazo sino concienciándoles (algo realmente difícil) de la importancia de continuar la especie.
Que nazcan niños es básico para nuestra sociedad. Sólo quien trabaje cuando tengamos 67 años pagará nuestra jubilación. Pero este perfil de persona prefiere que el coste del embarazolo pague otro. Por eso, medidas en las que sea el estado quien reparta el coste entre todos, puede ayudar a euilibrar la balanza.
Creo que medidas como bajas parciales (posibilidad de trabajar sólo un 80% del horario), posibilidad de contratar antes de que comience la baja maternal a la persona que la sustituya, incentivos por tener contratadas a mujeres embarazadas,... harían más justo el reparto del apoyo de la sociedad. Algo vital para perpetuar la especie y que conseguiría que la presión machista sobre la falsa "debilidad" de las embarazadas se diluyera.



